La Energía Interna: Clave para Nuestra Salud y Autocuración
- Más allá del texto bíblico

- 11 mar 2024
- 4 Min. de lectura
En el viaje hacia la salud y el bienestar, a menudo buscamos soluciones externas: medicamentos, terapias y consejos de expertos. Sin embargo, una de las herramientas más poderosas para la curación reside dentro de nosotros: nuestra propia energía. Esta entrada de blog explorará cómo podemos aprovechar nuestra energía interna para promover la autocuración y mantener una vida saludable. Descubriremos cómo se presenta la energía en distintos campos como; la neurología, la física de campos magnéticos y la bioquímica, de manera sencilla y comprensible.
Energía en la Neurología
En neurología, la energía es la fuerza que permite a las neuronas enviar señales eléctricas a través del cerebro y el sistema nervioso. Originada por procesos bioquímicos que incluyen iones y neurotransmisores, es el impulso detrás de nuestras ideas, recuerdos y, en esencia, nuestra conciencia.
Energía en Campos Magnéticos
En física, hablamos de la energía almacenada en campos magnéticos. Utilizada en aplicaciones eléctricas y electrónicas como inductores y transformadores, esta energía depende del cuadrado de la intensidad de la corriente y de la inductancia de la bobina. Es la fuerza oculta que mueve los dispositivos que utilizamos a diario.
Energía en la Bioquímica
En bioquímica, la energía es la capacidad de realizar trabajo a nivel molecular. Proviene de reacciones químicas, principalmente de la descomposición de moléculas de ATP, la principal fuente de energía celular. Es el motor de todas nuestras funciones vitales.
En resumen, la energía es una fuerza vital que impulsa desde nuestros pensamientos hasta nuestros dispositivos electrónicos y células. Aunque se manifiesta de formas distintas, siempre es una fuerza dinámica y poderosa.
La Energía en Nuestro Cuerpo y los Campos Magnéticos
Nuestro cuerpo actúa como un conductor eléctrico, y toda corriente eléctrica produce un campo magnético. Así, las señales eléctricas en nuestro sistema nervioso generan campos magnéticos diminutos. Además, se ha observado que los campos magnéticos pueden influir en procesos biológicos, como la velocidad de reacciones químicas, afectando potencialmente nuestro bienestar.
¿Qué dicen las escrituras sobre la energía?
Aunque el término “energía” no se encuentra en las escrituras antiguas, la palabra griega ἐνέργεια (energeia), que significa ‘actividad’ o ‘fuerza de trabajo’, refleja conceptos similares. Estas ideas están vinculadas a la capacidad de actuar, cambiar o moverse, y aunque no se mencionen explícitamente, se pueden inferir conceptos parecidos a lo largo de las escrituras, por ejemplo con la palabra espíritu.
La Palabra Hebrea para ‘Espíritu’: ר֫וּחַ (Ruaj) se traduce comúnmente como ‘espíritu’, pero su significado es mucho más amplio. Incluye conceptos como viento, aliento, vida y cólera. En la versión Reina-Valera de 1909, ruaj se usa para describir una variedad de términos que van desde ‘espíritu’ hasta ‘viento’, reflejando su rica diversidad de aplicaciones.
Según las escrituras, la energía existía como Ruaj y se movía sobe las aguas, esta energía no es quieta sino activa por naturaleza. Al nosotros recibir ese ruaj, recibimos un regalo del creador, esencial para vivir. Sin embargo, con la entrada de la muerte en la existencia humana, esta energía vital comenzó a disminuir, permitiendo que la muerte se infiltrara en cada célula de los seres vivos.
La Energía Como Fuerza Interna
Nuestro cuerpo funciona como una batería recargable, obteniendo energía positiva a través de la alimentación y la actividad cerebral. Las emociones y pensamientos positivos, como la alegría y la paz, aumentan nuestra vitalidad. Por el contrario, las emociones negativas pueden disminuir nuestra energía anímica y afectar nuestra salud.
Sin embargo, esta energía fue dada por el Creador para que tuviésemos vida. Más al entrar la muerte en el hombre, esa energía comenzó a descender a fin de que la muerte entrara en cada célula del ser viviente, tanto en el hombre como en los demás seres vivos del mundo.
Esta energía es variable y se alimenta desde nuestro interior, siendo nosotros como una batería recargable. Nos recargamos cuando nos alimentamos; esta carga es positiva, pero también hay otra carga que se genera desde nuestro cerebro, a través de nuestras emociones y pensamientos.
Cuando estos son positivos como; alegría, gozo, paz, etc., nuestro cuerpo puede sentirse lleno de vitalidad. Mas cuando nos enojamos o nos entristecemos, todos estos sentimientos negativos bajan nuestra carga anímica, y es entonces cuando comenzamos a bajar nuestras defensas y enfermamos.
En temas anteriores vimos cómo la culpa podía ser tratada mediante el método sacrificial de la época, pero hoy en día, que no hay templo ni sacrificios, se puede tratar la culpa y otros sentimientos de otras formas, primero comprendiendo cómo funciona nuestro organismo.
Sabiendo los discípulos del Señor, por medio de Él, que este método sacrificial dejaría de existir, les fueron revelados métodos con los que podríamos sobrevivir en este tiempo.
Efesios 5 nos da la clave de cómo hacer para estar recargados de energía positiva y librarnos de las enfermedades. Primero relacionamos la palabra FRUTO DEL ESPÍRITU. Considerando que espíritu es la energía vital que proviene del Creador, el producto de esa energía limpia genera sentimientos positivos. Si no estamos conectados a la fuente energética del cielo, no podremos desarrollar estas emociones.
Contrario a una fuente generadora de energía está un sumidero de energía o un consumidor de energía. Mientras que una fuente generadora de energía produce y suministra energía, un sumidero de energía la absorbe o consume. Nuestro consumidor de energía, son las tinieblas; estas representan la ausencia de luz. Por ello, cuando hay energía en las células, se iluminan y es posible tomar imágenes mediante resonancia magnética; esta energía indica vida. Sin embargo, cuando no hay energía en el cuerpo, producida por los protones de cada célula, no se obtiene ninguna imagen.
Efesios 5:8 - “Porque en otro tiempo erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.”
La luz, esa energía de vida, es la que necesitamos para funcionar en este mundo. Es la energía del creador la que nos mantendrá llenos de vida y salud, lejos de la muerte.

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